LYON, Francia, 4 de mayo de 2022 /PRNewswire/ — Un nuevo estudio identificó cepas de la microbiota intestinal que se asocian con accidentes cerebrovasculares más severos y una peor recuperación posterior al derrame, revelando que el microbioma intestinal podría ser un factor importante en el riesgo de derrame cerebral y sus resultados.

El estudio, presentado hoy en la Conferencia de la Organización Europea del Ictus (ESOC 2022), identificó grupos específicos de bacterias asociados a una peor recuperación neurológica del ictus isquémico tanto en la fase aguda (24 horas) como al cabo de tres meses.

La investigación identificó que múltiples tipos de bacterias están asociadas al riesgo de ictus isquémico, incluidas fusobacterium y lactobacillus. Negativibacillus y lentisphaeria se asociaron a un ictus más grave en la fase aguda (a las 6 y 24 horas, respectivamente) y acidaminococcus se relacionó con malos resultados funcionales a los tres meses. 

El Dr. Miquel Lledós, autor principal del Laboratorio de Farmacogenómica y Genética del Ictus del Instituto de Investigación de Sant Pau, Barcelona, España, comentó: “La influencia del microbioma intestinal –los billones de bacterias y otros microorganismos que viven en el intestino– es un factor de riesgo modificable asociado al riesgo de ictus y a los resultados neurológicos posteriores al mismo. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones se han realizado anteriormente en modelos animales”.

“En este estudio tomamos muestras fecales –las primeras tomadas después del suceso– de 89 humanos que habían sufrido un ictus isquémico. En comparación con un grupo control, pudimos identificar múltiples grupos de bacterias que se asociaron con un mayor riesgo de ictus isquémico”.

Un ictus isquémico se produce cuando un coágulo u otra obstrucción bloquea el suministro de sangre al cerebro y es el tipo más común de ictus. En Europa, 1,3 millones de personas sufren un derrame cerebral cada año y es la segunda causa individual de muerte más común.

“El descubrimiento abre la apasionante perspectiva de que, en el futuro, podamos prevenir los accidentes cerebrovasculares o mejorar la recuperación neurológica examinando la microbiota intestinal”. En otras patologías se están llevando a cabo ensayos clínicos en los que los investigadores sustituyen la flora intestinal mediante cambios en la dieta o trasplantes fecales de individuos sanos, y esto debería estudiarse más en el campo del ictus.”

FUENTE European Stroke Organisation