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Cuidar al cuidador familiar: formas de velar por su salud y bienestar mientras apoya a otras personas



(BPT) - Cuidar a un ser querido aquejado por una enfermedad crónica es algo que hacen cada día millones de personas en Estados Unidos. El estrés de cuidar a otro adulto puede tener consecuencias, ya sea que se trate de un padre o madre, cónyuge, familiar o amigo.

"Tengo que hacerle absolutamente todo”, explica Anthony Cowels, a cuya esposa de 71 años, Florence, le diagnosticaron esclerosis múltiple en 1986. A medida que fue progresando la enfermedad, se incrementaron sus responsabilidades como cuidador; responsabilidades que aumentaron aún más durante los años en que Cowels también debió atender a sus padres ancianos.

"Ha sido un largo camino como cuidador”, asegura Cowels, de 70 años. “Trato de que la situación no me abrume. Siempre busco maneras de hacerlo mejor”. Cowels aprendió a cuidar mejor de sí mismo y de su esposa mediante herramientas útiles, información y la amistad . Además, se unió a un grupo de apoyo a cuidadores. Según asegura, puede “interactuar con otras personas que se identifican con mi situación”.

Personas que cuidan de un ser querido: una tendencia creciente

Cowels representa una cifra creciente de personas en Estados Unidos que cuidan a seres queridos ancianos o que envejecen. Según el informe Actualización del 2019 de AARP, en Estados Unidos, en el 2017, cerca de 41 millones de cuidadores familiares proporcionaron un estimado de 34 mil millones de horas de atención a un adulto con limitaciones en las actividades cotidianas. Además, a medida que envejece la población, aumenta la demanda de cuidadores, mientras que la cantidad de cuidadores potenciales va disminuyendo.

Como indica el informe Valuing, “dentro de unos 15 años, las personas en el país tendrán más parientes o amigos cercanos ancianos que cuidar potencialmente que hijos”. La Oficina del Censo de Estados Unidos ha proyectado que para el año 2035, y por primera vez en la historia de la nación, la cifra de adultos mayores de 65 años superará la de niños menores de 18 años. Este giro demográfico fundamental es el resultado del envejecimiento de la población del país, el incremento en la longevidad, y la disminución del índice de nacimientos.

Cuidarse a sí mismo

En la actualidad, los cuidadores familiares, además de ayudar a su ser querido en actividades de aseo personal como bañarse, vestirse e ir al baño, también realizan tareas médicas complejas como el cuidado de lesiones, la administración de inyecciones y el manejo de equipos médicos. Las tareas que en otro tiempo se llevaban a cabo en hospitales y clínicas de salud, están pasando cada vez más a integrar las responsabilidades de familiares y amigos, quienes, a menudo, reciben poca capacitación o apoyo.

Si bien numerosos cuidadores familiares revelan sentimientos positivos con respecto a su rol, como un sentido de propósito o conexión con su ser querido, los mismos vienen acompañados a menudo por una sensación de estar abrumados. La fatiga, preocupación, soledad y estrés financiero son retos comunes que enfrentan los cuidadores. Si a eso le sumamos un trabajo a tiempo completo, puede ser todavía más difícil lograr un equilibrio entre necesidades y responsabilidades.

Aunque no puedas lograr el equilibrio perfecto, es importante que establezcas las prioridades entre tu bienestar físico y el mental, para que puedas ayudar siempre a ese ser querido que te necesita. Estos primeros pasos pueden ayudarte a encontrar algún equilibrio en tu camino como cuidador:

Únete a un grupo de apoyo. Pregúntale a tu proveedor de cuidados de salud por las opciones locales disponibles. Los centros comunitarios son otra buena fuente de ayuda. Si vives en una localidad remota o tienes dificultades de transporte, los grupos de apoyo por internet son otra forma útil para conectarte con personas en situaciones similares a la tuya.

Dedícate tiempo. Cuando cuidas de otra persona y tienes tus propios requerimientos, puedes pensar que dispones de muy poco tiempo del día para tus propias necesidades. Aunque dispongas de solo 15 minutos, dedícate tiempo para hacer algo que te guste, como caminar o leer.

No temas pedir ayuda. Nadie puede hacerlo todo por sí solo. Se necesita un equipo para cuidar a alguien, especialmente aquellas personas con trastornos médicos complejos. Puedes comenzar preguntándole a tu proveedor sobre recursos locales de salud y pedir ayuda a familiares y amigos.

Es importante que los cuidadores familiares se mantengan mental y físicamente sanos para que puedan brindar la mejor atención posible al creciente número de personas que necesitan apoyo. Para tener acceso a consejos útiles y recursos de ayuda a cuidadores, visita el sitio web aarp.org/cuidar.



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