Por Freddy P. Galarza

New York.- Hace años los barahoneros hemos estados escuchando por diversos medios, paneles, charlas y exposiciones hablar sobre el desarrollo turístico de la ciudad de Barahona y su despegue hacia esa meta .

A la vista, sin embargo, todo se encamina a paso de tortuga, contrario a otras regiones y ciudades donde no se producen tantos anuncios y se construyen importantes proyectos .

Recientemente se anunció la construcción de algunas obras a la cabeza de inversionistas extranjeros que desean construir en la zona costera de Barahona.

Los barahoneros nos hemos acostumbrados, o nos han acostumbrados, valga la redundancia, a escuchar cada cierto tiempo los mismos anuncios de gentes que vienen de otros lados, empresas e inversionsitas, hasta de las mismas autoridades del gobierno o del ministerio de turismo .

Las edificaciones turísticas que ahora se están promoviendo estarían alrededor del balneario San Rafael, uno de los más atractivos lugares, boldeados por la sierra Bahoruco .

Los inversionistas extranjeros estarían interesados en construir un ambicioso proyecto turístico con mirador a la playa San Rafael, inicialmente de 20 apartamentos de lujo con vista a la montaña, a unos 400 metros de aquella playa .

Otros de los proyectos que se piensan levantar serían villas de lujos para multimillonarios y aparta-hoteles con una inversión de unos 300 millones de dólares, según los manifestado por uno de los empresarios de origen vasco-cubano Rafael Bilbao . A decir de este señor, los trabajos se iniciarían en los próximos días .

Para los moradores de aquellas comunidades pobres el anuncio de las construcciones podría convertire en un pequeño alivio para paliar el alto número de desempleo en esa región, también pequeños productores agrícolas podrían comercializar sus frutos con la llegada de turistas.

Lo proyectado podría dinamizar además, la economía de los pequeños comerciantes que viven a lo largo de esa costa que incluyen localidades como, Bahoruco, la Ciénega, Paraiso y Enriquillo . 

Queda por esperar a esas comunidades si las obras a construir se convierten en realidad, o por el contrario, serían sólo anuncio