El presidente debe auxiliarse de un gabinete, para estudiar y proponer política de Estado, pero en el caso nuestro, el pueblo vota por este, para luego ser gobernado por otros, que sólo responden a agendas particulares.

 

Personajes de bajo perfil, no hacen vida social, ni se exponen a la prensa. Ese poder detrás del trono nos persigue desde la primera República, con rarísimas excepciones, no importa si se trata de demócratas o dictadores.

 

Los presidentes les obedecen ciegamente, pasando el país a ser gobernado por figuras enigmáticas, que reducen la imagen presidencial a un ente decorativo, para firmar decretos que estos llevan a su despacho.

 

Ese gabinete, “asesores” del Poder Ejecutivo, termina convertido en algo menos que un sello gomigrafo, donde ningún ministro se atreve a tomar decisiones, sin la anuencia de esas “luminarias” que dominan el Estado a su antojo.

 

Debiendo conformarse, con recibir dietas y salarios, sólo para rendirles cultos a esas “personalidades”. Los proyectos de leyes tienen que estar acorde con sus ideas y pensamientos, como si fueran los únicos con capacidad de pensar.

 

Dejando el cargo, pasan a mejor vida, ricos por el resto de sus días, en base a las comisiones, y el poder acumulado, aunque en poco tiempo la sociedad ni los recuerda. Sólo dos presidentes se resistieron a esa burda manipulación, Ulises Heureuax, y Juan Bosch.

 

Pero para refrescar la memoria, vamos a mencionar algunos de los que detrás del trono se han adueñado de las decisiones oficiales en cada periodo gubernamental. Santana: se rodeó de Manuel Cabral, Tomás Bobadilla y Ricardo Miurs.

 

Jiménez: de Félix Mercenario, Domingo de la Rocha y José María Caminero. Báez: José María Medrano, Manuel Joaquín Del Monte y Matías Ramón Mella. José Antonio Salcedo: Benigno Filomeno de Rojas, Ulises F. Espaillat y Pedro Fco. Bonó.

 

Gaspar Polanco: Julián Belisario Curiel, Máximo Grullón, y Pablo Pujols. Benigno Filomeno de Rojas: Vicente Morel, Pedro Prud Homme y Teodoro Stanley Henekén. Ignacio María González: José Gabriel García, Carlos Nouel, y José Ml. Glass.

 

Cesáreo Guillermo: Wenceslao Figuereo, Casimiro Nemesio de Moya, y Emiliano Tejera. Gregorio Luperón: Alfredo Deetjen, Ulises Heureuax, y Eliseo Grullón. Fernando Arturo de Meriño: Eliseo Grullón, Ulises Heureuax y Fco. Gregorio Billini.

 

Morales Languasco: Federico Velázquez, Manuel Lamarche y Pelegrín Castillo. Trujillo: Rafael Cesar Tolentino, Arturo Peña Batlle, Hipólito Herrera Billini, y Rafael Vidal. Juan Bosch: Jacobo Majluta, Antonio Guzmán y Ramón Villa Piola.

 

Balaguer: Rafael Bello Andino, Aníbal Páez y Fernando Alvares Bogart. Antonio Guzmán: Sonia Guzmán, José María Hernández y Vicente Sánchez Baret. Salvador Jorge Blanco: Hatuey Decamps, José Michelen y Augusto Vega Imbert.

 

Leonel Fernández: Félix Bautista, Eduardo Latorre y Diandino Peña. Hipólito Mejía: Rafael Calderón, Hernani Salazar, y Guido Gómez Mazara. Danilo Medina: Gustavo Montalvo, José Ramón Peralta y Gonzalo Castillo. Aunque el Gabinete lo componen más de 20 hombres, todo se concentra en tres o cuatro.

 

A propósito de, el poder detrás del trono, mis condolencias a la familia De Camps Jiménez, por la partida del Cacique Hatuey, y su hermano, el buen amigo Luis, según Paul C. Yagot, “lloramos a los muertos por egoísmo, por no ser nosotros que estamos de camino hacia una nueva vida”, pero duele su partida, paz para sus deudos.

 

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