Todo se interrumpió cuando el disparo,
todo menos el tiempo y su palabra
porque el tiempo no sabe de emboscadas,
de prórrogas, de atajos,
de páginas en blanco,
y a cada biografía le reserva su gracia.

Y el tiempo y su palabra,
indesmayables,
convocaron principios,
aunaron voluntades
y urdieron el camino.

No fue un marine americano, fueron todos,
como infame caterva de cipayos,
charanga de pendones y birretes,
comparsa de ciempiés y mojigatos;
fueron sus intereses,
sus cargas y sus cargos,
la iniquidad del golpe,
fue la coronación del triunvirato.

Todo se interrumpió cuando el disparo,
todo menos el tiempo y su palabra
porque su voz no es voz que ya no sea,
ni expediente archivado,
ni razón envainada,
y a cada nueva cita le guarda su semblanza.

Y el tiempo y su palabra,
inapelables,
enfrentaron demonios,
alentaron conciencias
y dieron testimonio.

No fue un marine americano, fueron todos,
como asociada turba de sicarios,
cofradía de pollos y gallinas,
consorcio de uniformes y sotanas;
fueron sus dividendos,
sus cuentas y sus cuentos,
la impunidad del lucro,
fue la consagración del atropello,

Todo se interrumpió…
todo menos el tiempo y su palabra,
porque por los caminos de su patria
anda naciendo un sueño
que ha de encontrar redaños
hasta batir al viento las flores de sus alas

Y el tiempo y su palabra,
inseparables,
desmentirán olvidos,
desarmarán espantos
y emplazarán al alba.