NUEVA YORK _ Con un enjundioso estudio titulado “La novela picaresca: odisea desde el positivismo hacia el arte”, el hispanista, crítico, poeta y novelista estadounidense Joseph Ricapito se incorporó a la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

El disertante arrojó luz sobre los principales textos del género, El lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache y la Vida del Buscón, sobre todo a la luz “del positivismo que estaba presente en muchos críticos”, para concluir que “la odisea de la picaresca en la crítica es como un viaje del positivismo a una forma artística, como una legítima forma creadora”.

El director de la ANLE, Gerardo Piña Rosales, contestó el discurso con su propio ensayo titulado “Pícaros de ayer y de hoy”, y el coordinador de información Daniel Fernández tuvo a su cargo la presentación del nuevo compañero de ruta en la más joven de las 22 academias del idioma español en el mundo. La presentación, que se llevó a cabo el 1 de marzo, tuvo como escenario el Centro Español La Nacional en la ciudad de Nueva York.

Refiriéndose al Lazarillo de Tormes, Ricapito dijo: “La vida y la sociedad española pueden verse desde la perspectiva de la ironía como un conflicto entre falsas apariencias y contradictorias

esencias, y la vida se pinta como hastiada y la sociedad con pocos atributos honrados. Y afirmó que “el ‘mensaje’ del Lazarillo “es irónico y el tono agridulce. El libro tuvo un gran éxito desde el comienzo y condujo a una revolución literaria, la creación de una forma literaria y como el punto de arranque de la tal llamada novela picaresca.”.

En el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, señaló Ricapito, “la perspectiva picaresca es creada mediante los ojos del pícaro quien, después de una vida de mal vivir, se gobierna, y se dirige hacia el bien, supuestamente. La novela tiene un tono sombrío, acompañado de amargura, pesimismo y sospecha de toda conducta humana. El lema, ‘Todos roban, todos mienten’, lo dice todo. El amor no cabe en la vida de Guzmán”.

El Buscón, de Francisco de Quevedo, continuó el doctor Ricapito. “demuestra los imperativos de la Contrarreforma y cierto estoicismo. El libro acusa una unidad con respecto al tema, el estilo, los personajes que son de la baja vida, el lenguaje y la acción. Su estilo se acomoda a los fines barrocos y los mandatos de la Contrarreforma. El Buscón da una plena expresión de una vida hastiada y amarga. Demuestra el concepto y perspectiva de la vida como insuficiencia humana”.

En la tradicional contestación, que un miembro de la Academia responde al discurso del nuevo incorporado, el director de la ANLE, Gerardo Piña-Rosales, afirmó que “la moral del pícaro es la misma moral de los políticos, magnates y mandamases, una moral complaciente, laxa, y es también la ley del más fuerte. ‘Si no me sirves para mis fines de poder o dinero, te aplasto como a una cucaracha’. El pícaro, como la cucaracha, como la rata, omnihambriento, recurre a las tretas y añagazas más insospechadas con tal de sobrevivir. El pícaro moderno solo sirve a un amo: a Don Dinero. Y no para sobrevivir, sino para enriquecerse a costa de los demás”, declaró Piña-Rosales.

En su presentación previa al discurso, el coordinador de información Daniel Fernández destacó la trayectoria del profesor Joseph Ricapito, “destacadísimo hispanista, investigador, profesor, traductor, novelista y poeta cuya importante obra ya ha recogido un verdadero cúmulo de galardones y distinciones de primer orden”, entre las cuales mencionó la de Caballero de la Orden al Mérito de la República Italiana y Caballero de la Orden de la Cruz de Isabel la Católica.

Asimismo mencionó entre su aporte al hispanismo Las novelas ejemplares de Cervantes: entre la historia y la creatividad y La consciencia y la verdad en El Quijote, como también su edición de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.