Madrid, 11 oct (EFE).- La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado hoy una campaña para conseguir una reducción del volumen de azúcares añadidos en los alimentos procesados en España, que incluye cambios en la legislación vigente.
“Menos azúcar, más sano” es el título de la nueva campaña, que pretende recabar el apoyo ciudadano a través de Internet y elevar esta reclamación ante las Administraciones Públicas.
En España, la ingesta de azúcar diaria se sitúa en 94 gramos por persona en el caso de los adultos, casi el doble de la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de 50 gramos.
Concretamente, la OCU pide reducir en un 10 % la actual cantidad de azúcares añadidos en estos productos y que esta política “no quede supeditada a la voluntad del fabricante” -como hasta ahora-, sino que tenga carácter obligatorio para la industria.
Además, insta a que dicha reducción no pueda ser compensada con el uso otros edulcorantes y exige que el etiquetado precise exactamente la cantidad de azúcares añadidos que lleva.
La lista de peticiones de la OCU recoge también la adopción de un “mayor control en la publicidad” dirigida a menores de edad y que los productos “con altos contenidos de azúcar, como galletas, bollería o lácteos” no puedan presentar en sus envases “ningún tipo de alegación nutricional o de salud, ni cualquier tipo de aval científico”.
“Se trata de productos con una excesiva presencia de azúcar, y por tanto poco saludables”, señalan desde la organización de consumidores.
Según sus datos, la ingesta de azúcar diaria en España se sitúa en 94 gramos por persona en el caso de los adultos, casi el doble de la cantidad recomendada por la OMS, que es de 50 gramos.
Para la OCU, este “consumo excesivo” de azúcar es una de las causas de que un 54 % de la población española sufra de sobrepeso u obesidad, un porcentaje que alcanza el 43 % en el caso de los niños.
La campaña lanzada por esta asociación -que cuenta con más de 300.000 socios en España, según sus propios datos- tiene por objetivo “dar un paso más en la estrategia que ya se sigue por parte de la administración, en colaboración con fabricantes y restauradores” dirigida a reducir la presencia de sal, grasas y azúcares en los alimentos.