Durante mucho tiempo, República Dominicana vio, cómo su Soberanía era vulnerada, por la falta de vigilancia adecuada del espacio aéreo, utilizado por el crimen organizado y narcotraficantes internacionales, para sus ilícitas operaciones.

 

Por eso, cuando el gobierno de Leonel Fernández, anunció que buscaría la venia del Congreso, para comprar radares y aviones, para detener esas violaciones al territorio nacional, los buenos dominicanos aplaudieron dicha medida.

 

Como Los Estados Unidos, impone su política en la región, era obvio, consultarlo al respecto. Pero desde el principio, se opusieron a esa idea, bajo el alegato de que podrían derribarse aeronaves, y crear conflictos regionales.

 

Esto, por lo ocurrido en Perú para entonces, cuando una avioneta cargada de drogas, que volaba su espacio, fue derribada, muriendo sus ocupantes, incluyendo miembros de la DEA, sin que se explique, qué hacían esos oficiales en el  aparato siniestrado.

 

Era la misma DEA, que reportaba a diario, cientos de trazas de vuelos clandestinos hacia nuestro país, de aviones cargados de drogas, a cualquier hora del día y la noche, la cual lanzaban en cañaverales, fincas, o en alta mar.

 

A pesar de esa oposición, y partiendo de que somos un país con determinación propia, el gobierno siguió adelante con el proyecto, compró dichos aviones, para resguardar nuestra Soberanía Nacional, y hacer frente al narcotráfico.

 

Pero Estados Unidos, parece decidido a castigar y perseguir hasta más allá de la tumba, a quienes no se pliegan a sus decisiones. Por lo que no han descansado jamás, en su persecución contra los involucrados en esta operación.

 

El Estado invirtió más de 93 millones de dólares, para adquirir ocho Super Tucano, aceptando la oferta de Brasil, lo que parece, afectó intereses geo-económicos, que hoy mueven cielo y tierra para hacer castigar a los responsables.

 

No se descarta corrupción en esa transacción, pero nadie niega la importancia de la compra de estos aviones por parte del gobierno, ya que, desde entonces, los narcotraficantes lo han pensado mejor para violar el espacio aéreo.

 

Ahora no sabemos, a quién Estados Unidos persigue, si al narcotráfico, o a quienes lo combaten. Lo declarado por su embajador, apoyando la acción judicial contra los involucrados, hace pensar, que es el narcotráfico que busca vengarse.

 

El país debe demandar transparencia en las ejecutorias de funcionarios, pero atento, de las maniobras de aquellos que buscan penalizar a quienes movidos de la mejor buena fe, trajeron soluciones a un problema tan complejo y peligroso.

 

Es inaceptable, que congresistas y militares se hayan enriquecido, aprovechando la urgencia que en materia de seguridad tenía la nación, pero mucho cuidado, con quiénes están dolidos por haber visto sus intereses afectados.

 

Los Super Tucano, desde su arribo al país, obligaron al narco a cambiar de modalidad. Quienes actuaron de buena fe, no tienen de qué arrepentirse, porque estos impusieron el respeto a nuestra Soberanía Nacional, deteniendo a esos criminales.

 

Como país, también tenemos el derecho soberano de escoger la mejor oferta en el mercado, y si se rechazó la de Los Estados Unidos, fue porque Brasil proporciono una mejor, y eso es parte del libre comercio. Bienvenidos sean los Super Tucano, que pusieron fin a la violación del espacio aéreo dominicano, sin importar intereses geo-económicos lesionados. ¡Cuidado, con la doble moral!

 

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