“Primatología”, debe ser la ciencia, que estudia a los Primates. Fue al doctor Peña Gómez, el primero de la especie política, a quien escuché afirmar, “todos debemos andar armados”, porque vivimos en una selva política.

Quizás, José Frank, Abril, Tony, y demás, no recuerdan aquella frase de su progenitor, porque muchos de ellos, probablemente, ni habían nacido, pues yo mismo era jovencito para entonces. Su reacción se debió, al asombro de periodistas de la época, al verlo con una pistola al cinto, un día después del “Concordazo”.

Desde antes de Trujillo, la clase política ha hecho gala del primitivismo, herramienta principal para que algunos primates se apoderen del Estado. Esa Primatología, fue la que envió a Duarte al exilio, y creó la pobre institucionalidad imperante aún.

También, permitió el ascenso al Solio Presidencial, a hombres como este, impulsado por la ambición de “demócratas”, y tecnócratas, que su mejor hoja de presentación fue oponerse a todo, y a todos.

Quienes justificaron, no sólo su llegada al poder, si no, la permanencia, y andanzas criminales. Gracias al primitivismo, figuras sin cualidades intelectuales, alcanzaron la presidencia, algunos, incluso, analfabetos, que ni sus nombres sabían poner.

Carentes del principal don, educación familiar, donde aprendieran de sanos valores y principios. Pero pero, en pleno siglo XXI, esa condición ancestral mueve a los políticos, que no tienen claro, si los hombres son para los cargos, o si los cargos son para los hombres.

Por eso, da igual, enviar un medico a Agricultura, o, a un agrónomo a Salud Pública. Don Antonio, nombró un ingeniero electromecánico, secretario de Educación. Hipólito, hizo nombrar a un ex delincuente “administrador” de un Hospital de traumatología.

Y siguiendo la Primatología, el presidente Medina, como jefe de la Jungla, firma decretos que les llevan allegados, favoreciendo personas sólo por formar parte de la treta política. Nadie en su sano juicio, dudaría de la capacidad de don Pedro Vergés en aspectos culturales del país, pero nunca podrá representarnos con la profesionalidad y elegancia como lo hace en la Diplomacia.

Pero ese cargo, fue reservado para pagar la componenda constitucional, que le hizo el traje a la medida del presidente y sus funcionarios, para seguir a caballo. Vuelve a hacer gala de nuestra Primatología política, cuando creyéndose Ley, Batuta y Constitución, le dice a campesinos de Elías Piña, “de ahora en adelante, el que corte un palo, va preso”. Olvidó, que eso no forma parte de sus atribuciones, la de meter preso a nadie.

Que es el guardián constitucional, para que los derechos del ciudadano sean respetados. En esas montañas del Sur, hay aves carroñeras, y otras, que con ramas, hacen nidos y casas, ojalá, al presidente no se le ocurra mandar a meterlas presas también.

El mensaje debe ser, comprometerlos a cuidar la naturaleza, bajo la orientación, de que quien les corta sus árboles, les mata el habitad, no recurriendo a la intimidación. Y, como el que no quiere la cosa, la Primatología brasileña derrocó el gobierno legalmente constituido.

El 68% de esa matricula conspiradora, está acusada de violación, robo, asaltos y corrupción, junto al primate nombrado presidente, Se esperaba algo diferente? Pero, como Brasil está bordeado por la Amazona, es posible, que primates escaparan y se alojaron en el Congreso.

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