Por: Nelson Marte

Enero 07, 2014

Tras la reunión de su Comisión Política del 17 de diciembre, el PRD entró en un nuevo escenario definido por las tareas relativas a la celebración de su XXX Convención Nacional Ordinaria Noé Suberví Espinosa, que elegirá nuevas autoridades nacionales, municipales, las seccionales del exterior y los frentes de masas para el cuatrienio 2014-2018.

Ya el 1 de agosto, el Comité Ejecutivo Nacional aprobó un conjunto de resoluciones que establecieron la agenda legal y programática en camino a la reestructuración del partido y a la carrera para ganar las elecciones municipales, legislativas y municipales de 2016. Los altos organismos pautaron un redireccionamiento necesario, pues si bien el PRD fue siempre una cantera de líderes que se alternaron como opciones presidenciales (Bosch, Guzmán, Jorge Blanco, Majluta,

Peña Gómez), a partir de 2002 esa sucesión fue interrumpida por el Proyecto Presidencial Hipólito y su afán de imponer designios reñidos con la alternabilidad democrática. A consecuencia de esos designios Hipólito Mejía fue candidato presidencial del PRD en 3 de las 4 últimas elecciones nacionales, no conforme con haber sido Presidente de la República 2000-2004.

El afán de control hegemónico pepehachista es causante de la crisis del último año y medio, ocasionada por el intento de usurpar las dirección partidaria el 1 de junio de 2012; desconocer a conveniencia los resultados de la Convención Nacional concluida el 28 de febrero de 2010; y por sus acciones de insubordinación y divisionismo que condujeron a las sanciones disciplinarias del 14 de enero de 2013.

La nueva agenda del PRD pone fin a la lucha por el control de la dirección, en sus aspectos esenciales y determinantes. El PPH ha sido superado en los planos legal, de las ideas, y del favor de la mayoría del partido, incluyendo al Comité Ejecutivo Nacional y la Comisión Política.

También de la abrumadora mayoría de los comités zonales, municipales, provinciales, de frentes de masas y seccionales del exterior, los diputados, alcaldes y regidores y directores de distritos y vocales, vale decir, las y los dirigentes, cuadros y activistas que deciden en las convenciones y otros ámbitos decisivos del perredeísmo.

Sabiéndose derrotado en todos los escenarios, el PPH se relega a amenazas de “fusilamientos”, de dirimir las divergencias “a tiro limpio”, y a continuar judicializando reclamos harto juzgados en los tribunales.

Podrán insistir en obstruir espacios al liderazgo emergente, y en eternizar a figuras de quienes hace 10 años Felipe González dijo: “El problema del PRD es que llevo 30 años viendo los mismos rostros”.

Pero lo que es en el PRD, hoy tenemos nuevas tareas y nuevo escenario para profundizar la unidad en base al respeto y la disciplina y ensanchar el horizonte ideológico alrededor de propósitos comunes y trascendentes, como expresó Miguel Vargas en su mensaje de Navidad y Año Nuevo.