Lo revelado por Sonia Mateo, senadora de Dajabón, sobre el “pírrico” salario recibido, reivindica al raso policial san cristobalense, Daurin Muñoz, y su salario cebolla, y sin temor a equivocarme, exageró la burla.

 

Querrá decir, que entre ella y el raso, la diferencia es abismal, porque este puede iniciar su “viaje a pie”, desde su tierra natal, mientras ella, desde esta apartada comarca, tiene que cruzar valles y montañas para alcanzar El Centro de Los Héroes.

 

Pensará, que el raso y su familia, para vivir, necesitan poco, y lo poco que necesitan, lo necesitan muy poco, Mientras ella, por rendirle tan altísima labor a Duarte, necesita mucho, y lo mucho que necesita, lo necesita muchiiiiiisimo más.

 

Quizás, por no tener ojos, para ver, ni oídos, para oír, lo que está pasando en Brasil, la senadora se burla de un pueblo, que de pacifico se pasa, pero que ha sabido revelarse contra ese mal proceder.  Porque, si su salario no le da para comprar una botellita de agua, ¿Qué le deja a esos rasos y oficiales de las Armadas, y policías, que reciben un verdadero salario cebolla?

 

Olvidó, que esa forma de manejarse los políticos, es lo que ha resquebrajado esa actividad, de la que ninguna persona con dignidad y decoro quiere formar parte. Pudiera justificar su reclamo, partiendo de los gastos en que incurre en su comunidad, sin caer en la burla a un pueblo con tantas carencias.

 

Pero prefirió, dejar al desnudo el poco respeto que siente por la sociedad, como si los dominicanos no supieran que estos legisladores no tienen monto fijo como salarios, manejando un presupuesto a su antojo, el que ninguna institución les pide cuentas del uso dado al dinero de los contribuyentes.

 

Tal vez, esté diciendo, que a ella, por ser senadora, le venden la botellita de agua más cara que a los trabajadores de Obras Públicas, los Ayuntamientos, Educación, Salud Pública, y las personas que tiene para su servicio domestico.

 

Que la gasolina, el arroz, azúcar, sal y aceite, se lo venden más caro que a los moradores de El Ejido, en Santiago, El Capotillo, en la Capital, y El Pepe Rosario, de Higuey. Qué pena, los discípulos de Bosch, crean que el Estado es su finca, la cual pueden explotar a su merced.

 

Que con su accionar, estén patrocinando un desenfreno, de una población que se siente cada vez más ultrajada ante la sed de poder político y económico de ellos. El PLD debe recordar, que los Trujillo se repartieron el país, y ese mismo país, perdió la paciencia y se reveló contra ese poder omnímodo, que se creía dueño y señor.

 

Que ha sabido pasarle factura en su debido momento a quienes han ido al Estado  a abusar. Eso deben recordárselo a la senadora Sonia Mateo, para que haga un ejercicio más prudente al hablar.  Si ella gana un sueldo tan bajo, entonces, debería explicar, de dónde sacó los bienes millonarios declarados a la Cámara de Cuentas, si los heredó, o cómo los adquirió con este salario cebolla.

 

Eso no es Servir al Partido, para Servirle al Pueblo, señora senadora. Ah, y recuerdes, la Constitución prohíbe, legislar en beneficio propio, y “todo acto contrario a ella”, es nulo.

 

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