Por: Enrique de León.-  Santo Domingo, RD/-  Andy Dauhajre concluye la serie de dos largos artículos que ha titulado “Para entender a Catalina”, publicados en elCaribe, proponiendo la conversión de las plantas de petróleo privadas en la región Este a gas natural para que Punta Catalina opere a carbón mineral.

Al menos dos cosas estableció con toda claridad Andy, aunque no sabemos si de forma involuntaria se le chispoteó, es la posibilidad de convertir plantas de petróleo a gas natural y que existe abastecimiento suficiente de este combustible para que éstas funcionen sin ningún problema.

Si es posible la conversión de plantas para operar de un combustible a otro y además no existe problema de abastecimiento de gas natural, entonces es igualmente posible convertir a Punta Catalina a gas natural.

¿Las razones de la conversión de las plantas privadas a gas? Nada menos que para reducir las enormes emisiones de dióxido de carbono que causarán las plantas de carbón de Punta Catalina.

Debemos agradecerle a Andy el generoso reconocimiento de que las plantas de carbón de Punta Catalina serán grandes emisoras de CO2, uno de los gases de efecto invernadero causante del cambio climático. Lo que no se entiende es por qué, si Punta Catalina a carbón es una gran emisora de CO2 y se desea reducir estas emisiones, no se convierte Punta Catalina a gas natural evitando estas emisiones. El Estado va a crear un problema que espera que el sector privado le resuelva, teniendo a su alcance los medios para evitarlo desde un principio.

En sus dos artículos Andy hace una larga historia de los fracasos del financiamiento externo de Punta Catalina que se resume en que este financiamiento fracasó por la corrupción de Odebrecht y por ser Punta Catalina un proyecto de carbón.

Eso quiere decir, siguiendo la lógica del ilustre articulista, que si Punta Catalina fuese a gas natural no hubiera tenido ninguna dificultad en ser financiada, que los bonos emitidos por 600 millones de dólares no hubieran tenido el rechazo que sufrieron por estar vinculados a un proyecto de carbón.

Este es un nuevo argumento que nos obsequia Andy en favor de que se concluya la construcción de Punta Catalina a gas, porque de esa forma tendría financiamiento internacional, y agregamos nosotros, en condiciones blandas. Lo que es motivo de risa, aunque admiramos la capacidad de Andy de darle la vuelta a la cosa, de dorar la píldora, es culpar al supuesto apego del Gobierno a la transparencia del error infantil o la ignorancia supina de haber vinculado la emisión de estos bonos al carbón de Punta Catalina.

Otro aspecto jocoso de estos artículos es el intento de minimizar los impactos que tendrá Punta Catalina si operara con carbón en la salud de la población.

Andy afirma que Punta Catalina solamente producirá alrededor de 400 mil toneladas de cenizas de carbón por año confundiendo las emisiones de dióxido de carbono que serán de 6.34 millones de toneladas al año con la producción de cenizas.

Ahora sí que estamos seguros de que a Andy se le chispoteó la información. Gracias a esta confusión ha confirmado que el cálculo sobre la producción de cenizas del Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático, CNLCC de 175 mil toneladas de cenizas y de 14 mil toneladas de escorias anuales, se ha quedado en un 47% de la cantidad de cenizas que en realidad será producida por Punta Catalina. No creo que el Comité tenga reparos en favorecer el cálculo de Andy.

Si con 174 mil toneladas de cenizas y 14 mil toneladas de escorias por año, no había solución para manejar este gigantesco volumen de desecho tóxico y altamente contaminante, ¿qué pasará con más de 400 mil toneladas por año que afirma Andy? La situación es todavía más alarmante.

El Estado dominicano por cenizas de la misma naturaleza que las que producirá Punta Catalina depositadas en Arroyo Barril y en Manzanillo entre los años 2003 y 2004, recibió seis millones de dólares por ser éstas desechos tóxicos ilegalmente depositados en el territorio nacional.

Ahora en el 2016, por los daños que causaron estas cenizas en la salud de 41 personas de Arroyo Barril, el Estado dominicano pagó en secreto 37 millones de dólares a nombre de AES.

Este testimonio se basta por sí mismo para comprobar lo dañinas que son estas cenizas. Calcule usted que si en este caso fueron 57 mil toneladas de cenizas colocadas en Manzanillo y Arroyo Barril, qué será cuando se trate de 400 mil toneladas (según Andy) por año depositadas en un solo punto del territorio nacional, en este caso junto a Paya, de la provincia Peravia.

Un último agradecimiento a Andy. Él señala que las plantas a carbón de Punta Catalina son de tecnología subcrítica con una eficiencia energética de 36.7% que es muy por debajo del mínimo de un 38%, aunque indica que estas plantas estarán dotadas de aditamentos muy avanzados para limitar la contaminación de la combustión de carbón.
Salvo la última parte de esta afirmación, es un desmentido a todo el discurso oficial sobre Punta Catalina. Ya eso es un gran logro en beneficio de la verdad.

Aún quedan dos mentiras. La primera, que Punta Catalina contará con súper filtros que retendrán las partículas y los gases ácidos en un 95%. Las especificaciones de los filtros que se establecen en el Estudio de Impacto Ambiental corresponden a filtros secos que no son precisamente los que describe Andy con tanto entusiasmo. Los filtros que tienen esa capacidad de retención son los húmedos que no serán instalados en Punta Catalina.
Pero aún suponiendo que efectivamente esos filtros retengan el 95% del material particulado (PM2.5), saldrán al aire cien toneladas al año, lo que será suficiente para producir una situación de emergencia sanitaria en la provincia Peravia.

Habría que añadir la cantidad indeterminada de micro partículas secundarias que se forman en la atmósfera después que los gases salen de la chimenea, y que por tanto ningún filtro puede retener.

La segunda mentira, todavía pendiente, es la del precio de Punta Catalina. A pesar de que Andy reconoce que estas plantas serán de tecnología subcrítica en base a carbón pulverizado, le atribuye el precio de las supercríticas o ultra supercríticas que por su avanzada tecnología poseen el doble y el triple de costo que la subrcrítica.

Sin embargo, este punto quedará definitivamente resuelto tan pronto la justicia brasileña confirme la sobrevaluación de alrededor de mil millones de dólares de Punta Catalina e identifique entre quiénes se repartió esta fabulosa suma. Cuando eso ocurra, no quisiera estar en lugar de Andy.

PARA ENTENDER A CATALINA – I

 

PARA ENTENDER A CATALINA – II

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