Roxanna Reyes, Procuradora General Adjunta, declaró que la Procuraduría de la Mujer tiene como misión, entre otras, proteger a las víctimas de sus agresores y la persecución de éstos.

Añade que para ello la procuraduría cuenta con los mecanismos legales, así como estrategias encaminadas a garantizar la vida de las mujeres agredidas. Sin embargo, esto no funciona y sin importar lo bonita que puedan sonar sus palabras, lo cierto es que más mujeres mueren a manos de sus parejas o ex parejas.

Los feminicidios en lo que va del año 2014, lejos de disminuir, han aumentado considerablemente en comparación con el año 2013. Las leyes existentes no protegen de manera efectiva a la mujer; ejemplos hay de más.

En el día de ayer, un hombre de nombre Alcibíades Morillo Sánchez, quien había sido encarcelado por agredir a su concubina Elena Núñez, de 27 años de edad, tres días después de recuperar su libertad se dirigió a un pequeño negocio de frituras que poseía la joven mujer y la emprendió a puñaladas.
Momentos antes de la agresión, el hombre vertió veneno en un jugo y se lo dio a beber a su cuñado. Hecho esto, se suicidó.

Este hombre, desde la cárcel le enviaba mensajes amenazantes a la víctima advirtiéndole que tan pronto estuviera en libertad la asesinaría.

Entonces la pregunta es: ¿Cómo es que se habla de protección a la víctima cuando ésta ya había denunciado a las autoridades las amenazas que le enviaba su ex pareja? ¿Cómo es que no se hizo nada para protegerla? ¿Acaso las amenazas de muerte contra una persona no son tomadas en serio? ¿No es pasible de privación de libertad una persona que amenace a otra con quitarle la vida?

Recordemos el caso de la joven mujer que acudió a la fiscalía de su jurisdicción a denunciar que su ex marido la amenazaba con matarla si no regresaba con él.

La ayudante fiscal encargada en ese momento, mandó a buscar al hombre y ya juntos la pareja, la representante legal les aconseja una conciliación, El hombre, lleno de ira en frente de la autoridad legal, le gritó a su ex que tan pronto salieran de allí la mataría. Y qué hizo la fiscal? Les aconsejó una conciliación en lugar de cumplir con el procedimiento para estos casos.

Y efectivamente, tan pronto salieron, el hombre cumplió su amenaza y le quitó la vida.
Estamos conscientes de que hay crímenes que por su naturaleza y planificación no pueden ser evitados por las autoridades, pero cuando ya existe una denuncia, una querella y pruebas que las sustenten es deber de los organismos correspondientes darles el debido seguimiento y emprender de inmediato las acciones que garanticen la vida de la potencial víctima de homicidio.