Por Alejandro Almánzar.-  El Papa Francisco I, dijo recientemente que la corrupción es un fraude de la Democracia. Y contrario a eso, pienso que este sistema entero es un fraude, que entre esta y la dictadura sólo cambian los métodos represivos.

 

Sería mejor llamarle (Dictablanda), pues aunque dizque nos permite “hablar y transitar libremente” interfiere con nuestro libre albedrío adquirido con el nacimiento, y hasta con derechos constitucionales.

 

Es mediante la Democracia, que políticos han encontrado el mejor medio para por la vía pacífica adueñarse de nuestras decisiones, del Estado y sus instituciones, mientras los pueblos empobrecen y pierden el derecho a la vida. 

 

Esta genera tantas desigualdades como la dictadura misma, y sólo es eficiente para unos cuantos vividores de la política y aliados. Es a nombre de la Democracia que por más de cincuenta años los dirigentes políticos dominicanos han cometido cuantas tropelías se les ha ocurrido, y para ellos no ha aparecido el peso de la Justicia. 

 

Claro, si esta es un fraude, todo lo que emana de ella no será diferente, y la Justicia no escapa a eso. Esta ha venido a ser una especie de calmante que adormece y venda a los pueblos, para que unos cuantos lo tengan todo, mientras la mayoría carece de lo esencial para sobrevivir. 

 

Si los dominicanos pasamos balance desprendidos de toda parcialidad partidaria, veremos que entre Trujillo y los “demócratas” predecesores no hay diferencia alguna, excepto que nos permiten decir “abajo el gobierno”. 

 

El Estado pasó a ser en lugar de una finca particular del Jefe, a una Hacienda de quienes se han dedicado a vivir de la política, donde un obrero gana una miseria, y activistas políticos se hacen millonarios, cobrando salarios de lujos, muchas veces sin prestar ningún servicio al Estado. 

 

El Papa Francisco sabe mejor que nadie de esta realidad, pues su labor pastoral de tanto tiempo dentro de la Iglesia lo hace un fiel testigo de las injusticias que la mal llamada Democracia ha ido dejando a su paso. 

 

Que esta es el caramelo para que la gente se someta al capricho de quienes gobiernan y se reparten el botín. Aunque “otorga” al pueblo el derecho de participación en las tomas de decisiones, la que vivimos los dominicanos no cumple mínimamente ese postulado, pues las mismas siempre nos las imponen quienes tienen el poder. 

 

Entonces, no es que la corrupción sea un fraude de esta, si no, que esta como tal, ha resultado ser un fraude total. En la que nos venden la falsa idea de que somos libres, cuando nos convierten en vasallos. Ambos sistemas tienen como fin intereses personales y grupales, y poco importa lo que piensen y digan los demás.

 

Incluyendo al saliente secretario general de la ONU, cuando expresó que “gobernantes eliminan la Democracia modificando la Constitución para sus provechos personales”, convirtiendo a esta en un fraude, garante de impunidad para quienes desde el poder nos lo violentan todo.

 

Las Elecciones que dicen ser partes de dicho sistema vienen acompañadas de turbiedad, donde el pueblo toma una decisión, y grupos poderosos imponen otra, mediante instrumentos truculentos, como acaba de suceder una vez más en USA, donde el soberano dictaminó una cosa en las urnas y el resultado final fue otro.

 

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09